La
democracia disciplinaria
El
proyecto posneoliberal para América Latina
2010
Economía
política del Ajuste macrofiscal, la reforma estructural y la privatización
territorial.
Sistema-mundo y
acumulación por desposesión.
“Las políticas de ajuste macrofiscal, la reforma
estructural y la desterritorialización del Estado y su correlato de
criminalización social, forman parte de las dinámicas inherentes al capitalismo
de financiarización en su dialéctica centro-periferia. En estas formas se
inscriben nuevos discursos, nuevas propuestas institucionales, nuevas prácticas
del poder que se confunden, por su ambigüedad, como si fuesen propuestas
críticas y que cuestionan al capitalismo pero que, en realidad, forman parte
del mismo sistema.”
– Pablo Dávalos
El
agotamiento de una modalidad del neoliberalismo no significa en modo alguno el
agotamiento del capitalismo como sistema. La crisis de legitimidad del FMI y
del Banco Mundial, no implican que los procesos que ellos representan se hayan
terminado. El ajuste macrofiscal y la reforma estructural fueron momentos de
ese sistema en su relación con la periferia, que están dando paso a nuevas
formas de acumulación. De hecho, algunos de los nuevos gobiernos de América
Latina, buscan legitimarse a través de discursos antisistema, pero construyen
su política más inmediata desde una percepción de real politik que
restringe el marco de sus intenciones hacia la realidad más prosaica de
administrar la lucha de clases en beneficio de la acumulación del capital. Para
entender esas lógicas que rebasa la buena voluntad de los gobiernos y que
otorgan validez a los criterios sobre los que sustentan sus decisiones
políticas, es fundamental hacer referencia al capitalismo como sistema y como principio
de realidad de la política.
Dávalos
refiere que, como sistema, el capitalismo no es homogéneo, ni horizontal. Tampoco
se reduce a una dimensión puramente económica que determine otras dimensiones
sociales. Afirma que es un sistema que implica determinadas relaciones de poder
en las que tanto la nación de Estado, sociedad, individuos, política, economía
y derecho, entre otras, son fundamentales y deben ser comprendidas al interior
de esa voluntad de poder del capitalismo y de sus pretensiones civilizatorias.
Sistema-mundo
y centro-periferia
Este
sistema-mundo, en la perspectiva de Wallerstein:
“es un sistema social, un sistema que posee límites, estructuras, grupos, miembros, reglas de legitimación y coherencia. Su vida resulta de las fuerzas conflictivas que lo mantienen unido por tensión y lo desgarran en la medida en que cada uno de los grupos busca eternamente remodelarlo para su beneficio… lo que caracteriza al sistema social, …es el hecho de que la vida en su seno está en gran medida autoincluida, y que la dinámica de su desarrollo es en gran medida interna.”
Al
interior de ese sistema-mundo, existen relaciones desiguales caracterizadas por
la dialéctica entre un centro y una periferia. La generación de la dinámica
centro-periferia es inherente al capitalismo, a su conformación, a su lógica. La
relación centro-periferia nace de las mismas necesidades de la acumulación. La relación
centro-periferia se convierte en una dialéctica inherente al mercado mundial y
al capitalismo. La noción-centro-periferia nos permite estar en guardia con
respecto al discurso de la globalización, y toda la parafernalia conceptual que
implica y nos permite ubicar a la globalización al interior de las dinámicas de
la acumulación del capital y de la lucha de clases, como discurso legitimante
más que discurso analítico. Mientras que la ideología oficial del capitalismo,
sobre todo el discurso de la globalización, considera que los mercados son
espacios eficientes y que permiten la autorregulación social gracias a que los
precios admiten el uso eficaz de recursos escasos, y por tanto son espacios de
ganancia mutua, el concepto de centro-periferia nos dice que el mercado es inequitativo,
desigual, y concentrador, que los procesos económicos siempre determinan
situaciones de intercambio desigual, que existiría siempre aquello que Prebisch
denominaba el “deterioro de los términos de intercambio.”
Dávalos
continúa: “…En una visión global, la relación para fortalecer la subordinación
de las áreas de la periferia, en un proceso que Samir Amin llama “ley del valor
mundializada”, y que desarma las posibilidades que tendrían los Estado-nación
de la periferia para oponerse y confrontar a los Estados-nación del centro; en
las ciudades existen también un sector con mayor desarrollo capitalista y una
periferia empobrecida y subordinada que trabaja en función de los
requerimientos de esos centros de poder local; también en casi todos los
Estados-nación del sistema-mundo, hay ciudades que concentran la riqueza y que
se convierten en centros de gravedad hacia los cuales se dirige toda la riqueza
social y que determinan el sentido de la política, la ideología, de esas
sociedades. En el mercado mundial se generan también relaciones asimétricas,
desiguales e inequitativas entre regiones del mundo con altísimos niveles de
renta, consumo y gasto, y otras regiones condenadas al hambre y a la
explotación. Todas estas dinámicas hacen referencia a un solo proceso y una sola
realidad definida desde el capitalismo como sistema mundial excluyente y
polarizador. La dinámica centro-periferia atraviesa todo el plexo del
sistema-mundo capitalista.
La
acumulación del capital se trata de un concepto creado en el siglo XIX para comprender
las dinámicas del capitalismo como sistema de expansión, auto reproducción y
crecimiento sostenido en un tiempo lineal y en un espacio domesticado. Fue propuesto
y analizado al interior de la matriz de los mercados en el siglo XVIII por Adam
Smith; después recuperado por David Ricardo en el siglo XIX, y también por
Marx. Para estos últimos, la reproducción del capitalismo era la condición de supervivencia
del sistema. Para ambos se trataba de un proceso histórico, social y objetivo. La
diferencia con Marx, entre otras, radicaba en el hecho de que éste consideraba al
capitalismo más como una relación social de explotación mediatizada por las
cosas, que por un conjunto de decisiones que afecten al ahorro y a capital
físico. En el siglo XX, la acumulación del capital por parte de los economistas
clásicos se redujo a una comprensión de la oferta productiva, hasta Keynes que
a mediados del siglo XX la comprende como un proceso establecido desde una compleja
relación entre la inversión, la tasa de interés y aquello que Keynes denominó “la
demanda efectiva”.
En
esa línea, la acumulación del capital como categoría ha tenido un desarrollo
analítico como proceso histórico que involucra varias dimensiones sociales,
incluidas las políticas e institucionales, y que no pretende legitimar al
sistema sino comprenderlo para criticarlo, y criticarlo para transformarlo. Conjuntamente
con la noción de “Sistema-mundo” y su correlato de “entro-periferia”, y con la “acumulación
de capital”.
Esta
categoría ha sido desarrollada por David Harvey quien hace referencia a los
procesos de “acumulación originaria” sustentados en la violencia sistémica,
como elementos permanentes y persistentes de la acumulación a escala mundial. La
acumulación por desposesión define una ruta específica para la periferia en la
que los mecanismos de colonización, subordinación, colonialidad, y la violencia
política, jurídica, epistémica son imprescindibles y permanentes.
Pero
la acumulación por desposesión genera resistencias, conflictos, y una densa
confrontación social que atraviesa por todo el tejido social, esa confrontación
social se procesa desde la política y desde las instituciones políticas que
codifican y sostienen los entramados de poder. Estas resistencias sociales se
convierten en disputas alrededor de este sentido de acumulación del capital y se
definen como la lucha de clases.
Al
interior de esa lógica de lucha de clases existe una dimensión de violencia
inherente al sistema ya la acumulación de capital, que se procesa y sedimenta a
nivel ideológico, semiótico e incluso simbólico, y desde donde se definen los
discursos que sostienen y legitiman tanto al poder cuanto las resistencias al
poder. La condición de posibilidad de ejercer el poder a través de la violencia
de los discursos y de la imposición que permite que la dominación se realice
por consenso, ha sido denominada como “hegemonía” y se la debe, originalmente,
a la reflexión del filósofo italiano Antonio Gramsci. Uno de los conceptos más
importantes comprender el rol de la ideología en el capitalismo, y la necesidad
de fundamentar epistemológica y semiológicamente los discursos de poder.
La
noción de hegemonía hace referencia a la forma por la cual se articulan,
difunden y cobran preeminencia los discursos que legitiman al poder.
Biopolítica/Tanatopolítica
y geopolítica.
Dávalos menciona que la red analítica de acumulación, la lucha de clases y la hegemonía nos permiten comprender la dinámica histórica del capitalismo. Esta relación centro-periferia se inscriben y contextualizan en una trama de disputas sobre los territorios (geopoder) y sobre los individuos (biopoder). Generan discursos, prácticas, retóricas, símbolos, instituciones, que atraviesan a los individuos y los territorios y los inscriben en una trama de relaciones de poder signadas por la disciplina, el control, la sumisión y la administración de la violencia.
Fue
el Fondo Monetario Internacional quien comparó a la sociedad y los
desequilibrios causados por la intervención del Estado, como un cuerpo social
enfermo y fueron ellos quienes concibieron a la terapia de shock como “cura”, y
se vieron a sí mismos como “médicos sociales” (los “money doctors”): la
medicina dolorosa pero necesaria.
Los
Objetivos del Desarrollo del Milenio, ODM’s, aprobados por la Asamblea General
de las Naciones Unidas en el año 2000, son un discurso explícito de metas
biológicas para los seres humanos, que hacen referencia a la mantención de la
vida como políticas de Estado e inscriben, de esta manera, la mantención de la
vida en un régimen de derechos a la vida. Estos ODM’s forman parte de un régimen
político que autoriza intervenir sobre la vida al tiempo que la privatiza.
La
criminalización social, en última instancia, acude al expediente de la biopolítica
como recurso de legitimación. La Tanatopolítica crea su figura en el “terrorista”
y su praxis en la “lucha contra el terrorismo”. Muchos dirigentes sociales del
continente que han resistido los proyectos de minería a cielo abierto, de
transgénicos, de servicios ambientales, entre otros, han sido acusados y
perseguidos como “terroristas”.
La
biopolítica le permite un régimen político de intervención por encima de la
soberanía de los Estados-nación sobre poblaciones enteras, mientras que la Tanatopolítica
permite administrar el uso de la violencia para las disidencias y las
resistencias.
Los
territorios son construcciones sociales y políticas. La geopolítica del capital
permite que éste pueda, por vez primera desde la revolución industrial, crear
marcos teóricos y procedimentales para la privatización de la naturaleza.
Con
el concepto de servicios ambientales, el capitalismo puede privatizar algo tan
ético e inasible como la “belleza escénica”, y algo tan concreto y fundamental
como el agua. Los servicios ambientales son la condición de posibilidad para
las industrias de la biotecnología y su propósito de privatizar la vida y el
clima.
Biopolítica/Tanatopolítica
y geopolítica en el capitalismo
La
abolición de la Ley de pobres, a inicios del siglo XIX, es afín con la
conformación de la economía política clásica como corpus teórico que estudia la
escasez de recursos y las lógicas de eficiencia de los individuos aislados de
su sociedad.
Las
leyes de Cercados determinaron el saqueo, el despojo, la expulsión de millones
de seres humanos.
Biopolítica/Tanatopolítica,
geopolítica y las lógicas inmunitarias del poder.
Una
consecuencia de la biopolítica/Tanatopolítica y de la geopolítica, es que nos
permite comprender la dialéctica de los discursos de poder al interior de las
lógicas inmunitarias de poder. Los discursos que fueron creados en la matriz de
la intervención al desarrollo por el Banco Mundial y las agencias de
cooperación generaron un proceso de inmunización al proyecto neoliberal del
Estado mínimo y de la gobernanza mundial. En la medida en la que se trataron de
discursos que adoptaban la retórica, los símbolos, los imaginarios e incluso
los marcos epistemológicos que habían fundamentado y sostenido las críticas,
los cuestionamientos y las resistencias, sobre todo de los movimientos sociales
y las organizaciones populares, permitieron que el proyecto neoliberal pueda
ser aceptado, asumido e incorporado a las lógicas de la resistencia social al
neoliberalismo.
De
esta manera, la deriva biopolítica/Tanatopolítica del neoliberalismo, pudo
generar una especie de “anticuerpos” por utilizar una metáfora médica, con
respecto a los discursos críticos, e incorporarlos a su matriz de denominación
y violencia. La lógica inmunitaria del poder es parte de las formas
biopolíticas/Tanatopolíticas y geopolíticas de la acumulación del capital.
“El recurso a la noción de lucha de clases implica una toma de posición en la que la política está desgarrada por el encuentro y el conflicto antagónico en un campo de relaciones simultáneas de poder y contrapoder, en donde la imposición depende de la axiomática de los discursos, de la fuerza de los universos simbólicos, de la fortaleza ideológica de los marcos normativos, de la capacidad de desarmar ideológicamente al adversario. La lucha de clases sale de sus contenidos exclusivamente economicistas y se convierte en una categoría que da cuenta de la complejidad de las confrontaciones que genera la imposición neoliberal. La lucha de clases, en esta formulación analítica, permite comprender la utilización del miedo como heurística y del terror como casuística, en un marco de procedimientos de poder y contrapoder. El neoliberalismo se impuso por la violencia, se sostuvo por el consenso.” Dávalos, (2010), p. 19
El
pensamiento económico como legitimador de las relaciones de poder del sistema,
no se quedó en los productos de la academia, sino que se convirtió en la
ideología dominante del sistema: no sólo que disfrazó la realidad, sino que
hizo todo lo posible para que la máscara ideológica se mimetice con la realidad.
La ideología de los mercados y el correlato de los discursos de la eficiencia, la
competitividad, el éxito, han cumplido un rol de colonización ideológica,
ratificando desde el pensamiento económico vigente, cuyo objeto político es el
de legitimar las modalidades que asumía la acumulación del capital.
La
batalla de las ideas
Las nociones de “acumulación por desposesión” que permite explicar y comprender de mejor manera la privatización territorial, no es sólo una propuesta hermenéutica sino también un momento al interior de la lucha de clases; las transformaciones del capitalismo solamente pueden explicarse al interior de la dialéctica de la acumulación, de las relaciones centro-periferia y de las disputas que se generan desde la lucha de clases, en donde las crisis se resolvieron, en una primera etapa, a través de las políticas de ajuste y de reforma estructural.
La
globalización como discurso de poder.
La
creación de la Organización Mundial del Comercio convierte al neoliberalismo en
un vasto proyecto histórico, que se legitima y justifica desde el discurso de
la globalización y el neoliberalismo.
El
discurso de la globalización y se consolida a partir de la caída del muro de
Berlín (1989) y del derrumbe de los países del sistema socialista.
El
poder y la dominación por consenso necesitan desesperadamente a ese Gran Otro
en el cual descargar las culpas de la acumulación del capital. Sin ese otro, el
capitalismo no tendría mecanismos legitimantes de su supremacía. Esa deriva de
acumulación por desposesión está en la disputa por los territorios y ese gran
otro, serán quienes habían habitado desde siempre esos territorios: los pueblos
y naciones ancestrales.
Referencias
Bibliográficas:
- · Dávalos, P. (octubre 2010) La democracia disciplinaria. Economía política del Ajuste macrofiscal, la reforma estructural y la privatización territorial. pp. 21-37. Consultado el 06 diciembre de 2025. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-85742012000200017
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