sábado, 24 de enero de 2026

Los estudios culturales. El mapa incómodo de un relato inconcluso.


“El potencial que poseen las palabras de ser modificadas por los individuos puede ser muy considerable, pero siempre es limitado. Puesto que los pensamientos que dejan de ser transmisibles pierden todo significado”
                                                             -Norbert Elias

Los orígenes.

Los estudios culturales no son una disciplina, emergen en la segunda mitad del siglo XX como una forma de enfrentar los desafíos de una sociedad en continua transformación que no se deja “leer” desde los marcos disciplinarios.

Reguillo refiere que quien mejor interpretó el contexto y sentido en el que emergen los estudios culturales como forma compartida por una comunidad intelectual de nombrar ciertas intersecciones disciplinarias fue Immanuel Wallerstein, quien encabezó los trabajos de lo que fue conocida como Comisión Gulbenkian para las Ciencias Sociales, cuyo sentido fundamental fue el de revisar los trayectos de configuración, codificación e institucionalización en el campo de las ciencias sociales mediante dos aspectos fundamentales:

1.- La dimensión política que, pese a que se suele ignorar, está siempre presente en el proceso de producción de conocimientos y de manera especial en el modo en que se organizan los saberes disciplinarios que también obedece a una lógica de “beneficios” y de disputas por la asignación de recursos. El foco del análisis del “informe Gulbenkian”, está puesto en el reparto de “objetos” de estudio desde la lógica de las estructuras departamentales de las universidades, o al revés, de las estructuras departamentales como plataformas para la selección de ciertos objetos de estudio.

La comisión señala que los estudios culturales emergen en un momento de acumulación de tensiones, como una forma de hacerse cargo, más que de las estructuras departamentales, de una realidad que se desborda y no es posible contener desde los límites planeados por las disciplinas. Los estudios culturales emergen como respuesta al proceso de disciplinarización del saber. “Nacen” marcados por un fuerte componente político, que de inmediato los sitúa en el territorio de la sospecha y del rechazo de aquellos que detentan el poder académico fundado en la compartimentación del saber.

2.- El informe Gulbenkian posibilita aprehender es el fuerte contenido irruptivo de los llamados estudios culturales. Éstos, convocan especialistas provenientes de diversos campos que están más interesados en proveer marcos de lectura, interpretativos de los fenómenos sociales que en defender cotos disciplinarios. Ello hace posible el “cruce” de las teorías feministas, coloniales y postcoloniales, socio-semióticas, de la crítica literaria, de teorías críticas de la recepción y de una nutrida representación de la antropología simbólica.

Los “estudios culturales”, al desmarcarse de anclajes disciplinarios, van a constituirse como una “comunidad de hablantes” que traen a la escena de la discusión marcos diferenciales desde los cuales hacen visible las intersecciones entre tres puntos clave: la importancia central del sujeto que actúa en un marco constreñido por el poder; la necesidad de “deconstruir” los procesos de normalización que históricamente han definido como “naturales” los procesos de exclusión, marginación, dominación; y la vinculación clave entre los “productos” de la cultura y sus productores, de donde viene el énfasis que se pone en ciertas perspectivas de los estudios culturales en el análisis cultural situado.

Estas tres dimensiones o ámbitos pueden ser leídos desde tres ópticas conceptuales: la subjetividad (el sujeto), el poder (la política) y la cultura (lo simbólico). (2005, p. 190)

Tres Vertientes.

Reguillo refiere que una vez determinados los orógenes de los estudios culturales y que se ha desvinculado disciplinariamente de su clara vocación política, se pueden establecer sus diferencias.

Para ello, menciona que establecer la vertiente de los Estudios Culturales británicos, a quienes suele atribuirse la formación del concepto a partir de los trabajos pioneros de Raymond Williams (1921 – 1988) y la llamada Escuela de Birmingham. De donde dice, provienen las tradiciones más sólidas en estudios culturales vinculadas a las investigaciones cinematográficas, musicales, literarias, feministas, de consumos culturales, entre otras, en dos vertientes que no siempre confluyeron: el culturalismo y el estructuralismo, discusión que fue presentada por un central estudioso de los estudios culturales en Birmingham, Stuart Hall.

Esto derivó en dos paradigmas sobre la producción del círculo de intelectuales, “el culturalista” que asumía al sujeto (tanto en su dimensión individual como colectiva) como libre de asignar y construir significados para reinscribirse en el marco de las instituciones sociales y, “el estructuralista/postestructuralista” que enfatiza que el sujeto y las identidades son posiciones determinadas social e ideológicamente estructuradas.

Respecto a la Escuela de Frankfurt y tras el exilio provocado por los nazis, varios de sus integrantes encontraron un nuevo espacio en la Universidad de Columbia en Nueva York, después de pasar por Ginebra, Londres y París; la autora menciona que hacia 1963 se instaló en Columbia el Instituto de Investigaciones Sociales, encabezado por Adorno y Horkheimer. Esta teoría tuvo impactos importantes en el proyecto de investigación de radio de Lazarsfeld en Princeton y también entre el grupo de Estudios de Opinión en Berkeley, donde destacaron los trabajos de Bruno Bettelheim y Morris Janowitz.

Reguillo hace mención de cabezas fundamentales para el desarrollo de estas teorías estadounidenses, como son: Frederic Jameson, escritor de temas sobre la postmodernidad; Larry Grossberg, conjunto a Pamela Treichlere y Any Nelson coeditaron y desarrollaron una antología para entender el desarrollo de los Estudios Culturales en sus vínculos con el discurso y las humanidades; desde el feminismo, Donna Haraway ha trabajado la figura del cyborg como una figura política que señala la ilusión óptica que separa la ciencia ficción de la realidad. Su “Manifiesto Cyborg” es un documento interesante para calibrar la renovación de la crítica al pensamiento conservador que tiende a “naturalizar” y a deshistorizar las categorías a través de las cuales pensamos el mundo.

Por otra parte, desde el punto de vista de la autora, una importante aportación dentro de los Estudios Culturales Latinoamericanos fue la de Néstor García Canclini “El malestar de los estudios culturales”, donde hace referencia al texto en conjunto de Grossberg, Nelson y Treichlere, y menciona que en ninguno de sus cuarenta artículos se dedica a la economía de la cultura. Provocando la desconfianza de muchos científicos sociales a este tipo de análisis.

Los estudios de la cultura en América Latina, de larga tradición, se han esforzado por  visibilizar y poner en discusión temas, procesos, momentos, prácticas sociohistóricas y políticas, como claves para la (auto)comprensión de las sociedades latinoamericanas en sus vínculos con el mundo y con el pensamiento metropolitano.

Para los estudiosos de la comunicación, refiere Reguillo, resultan de particular relevancia los aportes de los estudios de la cultura y el poder producidos desde América Latina, como lo llamaría Daniel Mato en Venezuela, las categorías para pensar el consumo y la economía política de los intercambios simbólicos; las pertenencias culturales como mediaciones clave para la recepción/interpretación del mundo; los medios de comunicación como dispositivos de poder e instituciones culturales, las identidades como categorías socio-culturalmente construidas y la gestión cultural. 2005, p. 193)

Reguillo continúa haciendo mención: “… de la gravedad del momento que atravesamos: por un lado, abandonar toda pretensión de verdades universales y, de otro lado, atender y estudiar todas aquellas emergencias que, apuntando tanto al cambio como a la continuidad, indiquen las direcciones hacia las que la sociedad se mueve…” . Dice que renunciar a convertir los estudios culturales en una especie de “nuevo testamento” del pensamiento crítico y al mismo tiempo, abrirse al entendimiento de aquellos procesos, prácticas, productos que estarían marcando el avance de nuestras sociedades hacia un estadio más justo, democrático, inclusivo o no: no vale ensalzar los avances democráticos y callar ante los retrocesos o involuciones antidemocráticas presentes aún en los grupos más abiertos al cambio.

Queda la cuestión del método, un problema debatido no siempre de la mejor manera. No se trata de oponer lo cualitativo a lo cuantitativo; ni el análisis del discurso frente a la estadística. El problema es más complejo, se trata de poner a funcionar nuestros instrumentos de registro (el pensamiento quiero decir) en clave multidimensional. A veces la clave se esconde en el dato duro (el número, la estadística, la gráfica), pero a veces reside en unas palabras pronunciadas al azar por un “informante” inscrito en lo cotidiano. Pienso que ni un poderoso instrumental estadístico, ni una sofisticada estrategia hermenéutica para analizar lo que la gente dice, son antídotos suficientes para contrarrestar el problema que el analista enfrenta a la hora de producir interpretaciones. Me inclino por el rigor (que no rigidez) metodológica, por la diversificación de nuestros instrumentos de escucha y de registro, por una capacidad renovada de analizar el signo, el símbolo, la señal.

Hacia una perspectiva Sociocultural.

Reguillo concluye que: “… Lo central en este aspecto estriba en “la articulación”, en la construcción de relaciones “significativas” entre procesos y prácticas. Existen temas recurrentes en este campo, por ejemplo, el consumo, la identidad, la diferencia, las representaciones como problemas conceptuales; los medios en su interacción con los públicos o audiencias, las culturas juveniles, las expresiones culturales emergentes, la estética y sus formas tanto masivas, “cultas” o populares, las industrias culturales (los mercados de la música o el cine), como problemas empíricos; la ciudad, la vida cotidiana, las instituciones, como espacios de indagación y, por supuesto, la centralidad del discurso o de las narrativas sociales que nombran y se disputan la representación de lo real. Lo sustancial de los objetos construidos por estas perspectivas socioculturales de la comunicación es su búsqueda (no siempre lograda) de poner en clave de intelección crítica los problemas clave de las sociedades contemporáneas.” (2005, p. 196)

Reguillo refiere que introduce intencionalmente la noción “perspectivas socioculturales” señalando que América Latina viene cobrando fuerza y forma una intensa discusión en torno a los enfoques de la cultura, en el sentido de asumir el desafío que implica hoy día pensar articulaciones que sean capaces simultáneamente de contener y explicar las relaciones entre el orden simbólico y el orden de lo material, que no minimicen la fuerza productiva de la significación pero que tampoco eludan los marcos constrictivos del orden estructural en el que esta significación se expresa y cobra sentido. Lo sociocultural alude precisamente al lugar donde se tocan y se afectan las estructuras sociales objetivas y los procesos simbólicos, lugar de cruce de los sistemas como fuerzas productivas y constrictivas con la capacidad de agencia de los actores sociales que desde la subjetividad son capaces de apropiarse, negociar o resistir al sistema; lugar de interfaz entre la reproducción y la capacidad de transformación e imaginación social. (2005, p. 197)

Referencias Bibliográficas:

·       Reguillo, R. (2005). Los estudios culturales. El mapa incómodo de un relato inconcluso. Revista de Estudios para el Desarrollo Social de la Comunicación. (No. 2), 189–199.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Sistema-mundo y acumulación por desposesión.

 

La democracia disciplinaria

El proyecto posneoliberal para América Latina

2010

Economía política del Ajuste macrofiscal, la reforma estructural y la privatización territorial.

Sistema-mundo y acumulación por desposesión.

Las políticas de ajuste macrofiscal, la reforma estructural y la desterritorialización del Estado y su correlato de criminalización social, forman parte de las dinámicas inherentes al capitalismo de financiarización en su dialéctica centro-periferia. En estas formas se inscriben nuevos discursos, nuevas propuestas institucionales, nuevas prácticas del poder que se confunden, por su ambigüedad, como si fuesen propuestas críticas y que cuestionan al capitalismo pero que, en realidad, forman parte del mismo sistema.”

 – Pablo Dávalos

El agotamiento de una modalidad del neoliberalismo no significa en modo alguno el agotamiento del capitalismo como sistema. La crisis de legitimidad del FMI y del Banco Mundial, no implican que los procesos que ellos representan se hayan terminado. El ajuste macrofiscal y la reforma estructural fueron momentos de ese sistema en su relación con la periferia, que están dando paso a nuevas formas de acumulación. De hecho, algunos de los nuevos gobiernos de América Latina, buscan legitimarse a través de discursos antisistema, pero construyen su política más inmediata desde una percepción de real politik que restringe el marco de sus intenciones hacia la realidad más prosaica de administrar la lucha de clases en beneficio de la acumulación del capital. Para entender esas lógicas que rebasa la buena voluntad de los gobiernos y que otorgan validez a los criterios sobre los que sustentan sus decisiones políticas, es fundamental hacer referencia al capitalismo como sistema y como principio de realidad de la política.

Dávalos refiere que, como sistema, el capitalismo no es homogéneo, ni horizontal. Tampoco se reduce a una dimensión puramente económica que determine otras dimensiones sociales. Afirma que es un sistema que implica determinadas relaciones de poder en las que tanto la nación de Estado, sociedad, individuos, política, economía y derecho, entre otras, son fundamentales y deben ser comprendidas al interior de esa voluntad de poder del capitalismo y de sus pretensiones civilizatorias.

Sistema-mundo y centro-periferia

Este sistema-mundo, en la perspectiva de Wallerstein:

“es un sistema social, un sistema que posee límites, estructuras, grupos, miembros, reglas de legitimación y coherencia. Su vida resulta de las fuerzas conflictivas que lo mantienen unido por tensión y lo desgarran en la medida en que cada uno de los grupos busca eternamente remodelarlo para su beneficio… lo que caracteriza al sistema social, …es el hecho de que la vida en su seno está en gran medida autoincluida, y que la dinámica de su desarrollo es en gran medida interna.” 

Imagen tomada de: http://economiasur.com/2016/09/ante-una-crisis-estructural-del-sistema-mundo/

Al interior de ese sistema-mundo, existen relaciones desiguales caracterizadas por la dialéctica entre un centro y una periferia. La generación de la dinámica centro-periferia es inherente al capitalismo, a su conformación, a su lógica. La relación centro-periferia nace de las mismas necesidades de la acumulación. La relación centro-periferia se convierte en una dialéctica inherente al mercado mundial y al capitalismo. La noción-centro-periferia nos permite estar en guardia con respecto al discurso de la globalización, y toda la parafernalia conceptual que implica y nos permite ubicar a la globalización al interior de las dinámicas de la acumulación del capital y de la lucha de clases, como discurso legitimante más que discurso analítico. Mientras que la ideología oficial del capitalismo, sobre todo el discurso de la globalización, considera que los mercados son espacios eficientes y que permiten la autorregulación social gracias a que los precios admiten el uso eficaz de recursos escasos, y por tanto son espacios de ganancia mutua, el concepto de centro-periferia nos dice que el mercado es inequitativo, desigual, y concentrador, que los procesos económicos siempre determinan situaciones de intercambio desigual, que existiría siempre aquello que Prebisch denominaba el “deterioro de los términos de intercambio.”

Dávalos continúa: “…En una visión global, la relación para fortalecer la subordinación de las áreas de la periferia, en un proceso que Samir Amin llama “ley del valor mundializada”, y que desarma las posibilidades que tendrían los Estado-nación de la periferia para oponerse y confrontar a los Estados-nación del centro; en las ciudades existen también un sector con mayor desarrollo capitalista y una periferia empobrecida y subordinada que trabaja en función de los requerimientos de esos centros de poder local; también en casi todos los Estados-nación del sistema-mundo, hay ciudades que concentran la riqueza y que se convierten en centros de gravedad hacia los cuales se dirige toda la riqueza social y que determinan el sentido de la política, la ideología, de esas sociedades. En el mercado mundial se generan también relaciones asimétricas, desiguales e inequitativas entre regiones del mundo con altísimos niveles de renta, consumo y gasto, y otras regiones condenadas al hambre y a la explotación. Todas estas dinámicas hacen referencia a un solo proceso y una sola realidad definida desde el capitalismo como sistema mundial excluyente y polarizador. La dinámica centro-periferia atraviesa todo el plexo del sistema-mundo capitalista.

La acumulación del capital se trata de un concepto creado en el siglo XIX para comprender las dinámicas del capitalismo como sistema de expansión, auto reproducción y crecimiento sostenido en un tiempo lineal y en un espacio domesticado. Fue propuesto y analizado al interior de la matriz de los mercados en el siglo XVIII por Adam Smith; después recuperado por David Ricardo en el siglo XIX, y también por Marx. Para estos últimos, la reproducción del capitalismo era la condición de supervivencia del sistema. Para ambos se trataba de un proceso histórico, social y objetivo. La diferencia con Marx, entre otras, radicaba en el hecho de que éste consideraba al capitalismo más como una relación social de explotación mediatizada por las cosas, que por un conjunto de decisiones que afecten al ahorro y a capital físico. En el siglo XX, la acumulación del capital por parte de los economistas clásicos se redujo a una comprensión de la oferta productiva, hasta Keynes que a mediados del siglo XX la comprende como un proceso establecido desde una compleja relación entre la inversión, la tasa de interés y aquello que Keynes denominó “la demanda efectiva”. 

En esa línea, la acumulación del capital como categoría ha tenido un desarrollo analítico como proceso histórico que involucra varias dimensiones sociales, incluidas las políticas e institucionales, y que no pretende legitimar al sistema sino comprenderlo para criticarlo, y criticarlo para transformarlo. Conjuntamente con la noción de “Sistema-mundo” y su correlato de “entro-periferia”, y con la “acumulación de capital”.

Esta categoría ha sido desarrollada por David Harvey quien hace referencia a los procesos de “acumulación originaria” sustentados en la violencia sistémica, como elementos permanentes y persistentes de la acumulación a escala mundial. La acumulación por desposesión define una ruta específica para la periferia en la que los mecanismos de colonización, subordinación, colonialidad, y la violencia política, jurídica, epistémica son imprescindibles y permanentes.

Pero la acumulación por desposesión genera resistencias, conflictos, y una densa confrontación social que atraviesa por todo el tejido social, esa confrontación social se procesa desde la política y desde las instituciones políticas que codifican y sostienen los entramados de poder. Estas resistencias sociales se convierten en disputas alrededor de este sentido de acumulación del capital y se definen como la lucha de clases.

Hegemonía y discursos de poder

Al interior de esa lógica de lucha de clases existe una dimensión de violencia inherente al sistema ya la acumulación de capital, que se procesa y sedimenta a nivel ideológico, semiótico e incluso simbólico, y desde donde se definen los discursos que sostienen y legitiman tanto al poder cuanto las resistencias al poder. La condición de posibilidad de ejercer el poder a través de la violencia de los discursos y de la imposición que permite que la dominación se realice por consenso, ha sido denominada como “hegemonía” y se la debe, originalmente, a la reflexión del filósofo italiano Antonio Gramsci. Uno de los conceptos más importantes comprender el rol de la ideología en el capitalismo, y la necesidad de fundamentar epistemológica y semiológicamente los discursos de poder.

La noción de hegemonía hace referencia a la forma por la cual se articulan, difunden y cobran preeminencia los discursos que legitiman al poder.

Biopolítica/Tanatopolítica y geopolítica.

Dávalos menciona que la red analítica de acumulación, la lucha de clases y la hegemonía nos permiten comprender la dinámica histórica del capitalismo. Esta relación centro-periferia se inscriben y contextualizan en una trama de disputas sobre los territorios (geopoder) y sobre los individuos (biopoder). Generan discursos, prácticas, retóricas, símbolos, instituciones, que atraviesan a los individuos y los territorios y los inscriben en una trama de relaciones de poder signadas por la disciplina, el control, la sumisión y la administración de la violencia.

Fue el Fondo Monetario Internacional quien comparó a la sociedad y los desequilibrios causados por la intervención del Estado, como un cuerpo social enfermo y fueron ellos quienes concibieron a la terapia de shock como “cura”, y se vieron a sí mismos como “médicos sociales” (los “money doctors”): la medicina dolorosa pero necesaria.

Los Objetivos del Desarrollo del Milenio, ODM’s, aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2000, son un discurso explícito de metas biológicas para los seres humanos, que hacen referencia a la mantención de la vida como políticas de Estado e inscriben, de esta manera, la mantención de la vida en un régimen de derechos a la vida. Estos ODM’s forman parte de un régimen político que autoriza intervenir sobre la vida al tiempo que la privatiza.

La criminalización social, en última instancia, acude al expediente de la biopolítica como recurso de legitimación. La Tanatopolítica crea su figura en el “terrorista” y su praxis en la “lucha contra el terrorismo”. Muchos dirigentes sociales del continente que han resistido los proyectos de minería a cielo abierto, de transgénicos, de servicios ambientales, entre otros, han sido acusados y perseguidos como “terroristas”.

La biopolítica le permite un régimen político de intervención por encima de la soberanía de los Estados-nación sobre poblaciones enteras, mientras que la Tanatopolítica permite administrar el uso de la violencia para las disidencias y las resistencias.

Los territorios son construcciones sociales y políticas. La geopolítica del capital permite que éste pueda, por vez primera desde la revolución industrial, crear marcos teóricos y procedimentales para la privatización de la naturaleza.

Con el concepto de servicios ambientales, el capitalismo puede privatizar algo tan ético e inasible como la “belleza escénica”, y algo tan concreto y fundamental como el agua. Los servicios ambientales son la condición de posibilidad para las industrias de la biotecnología y su propósito de privatizar la vida y el clima.

Biopolítica/Tanatopolítica y geopolítica en el capitalismo

La abolición de la Ley de pobres, a inicios del siglo XIX, es afín con la conformación de la economía política clásica como corpus teórico que estudia la escasez de recursos y las lógicas de eficiencia de los individuos aislados de su sociedad.

Las leyes de Cercados determinaron el saqueo, el despojo, la expulsión de millones de seres humanos.

Biopolítica/Tanatopolítica, geopolítica y las lógicas inmunitarias del poder.

Una consecuencia de la biopolítica/Tanatopolítica y de la geopolítica, es que nos permite comprender la dialéctica de los discursos de poder al interior de las lógicas inmunitarias de poder. Los discursos que fueron creados en la matriz de la intervención al desarrollo por el Banco Mundial y las agencias de cooperación generaron un proceso de inmunización al proyecto neoliberal del Estado mínimo y de la gobernanza mundial. En la medida en la que se trataron de discursos que adoptaban la retórica, los símbolos, los imaginarios e incluso los marcos epistemológicos que habían fundamentado y sostenido las críticas, los cuestionamientos y las resistencias, sobre todo de los movimientos sociales y las organizaciones populares, permitieron que el proyecto neoliberal pueda ser aceptado, asumido e incorporado a las lógicas de la resistencia social al neoliberalismo.

De esta manera, la deriva biopolítica/Tanatopolítica del neoliberalismo, pudo generar una especie de “anticuerpos” por utilizar una metáfora médica, con respecto a los discursos críticos, e incorporarlos a su matriz de denominación y violencia. La lógica inmunitaria del poder es parte de las formas biopolíticas/Tanatopolíticas y geopolíticas de la acumulación del capital.

“El recurso a la noción de lucha de clases implica una toma de posición en la que la política está desgarrada por el encuentro y el conflicto antagónico en un campo de relaciones simultáneas de poder y contrapoder, en donde la imposición depende de la axiomática de los discursos, de la fuerza de los universos simbólicos, de la fortaleza ideológica de los marcos normativos, de la capacidad de desarmar ideológicamente al adversario. La lucha de clases sale de sus contenidos exclusivamente economicistas y se convierte en una categoría que da cuenta de la complejidad de las confrontaciones que genera la imposición neoliberal. La lucha de clases, en esta formulación analítica, permite comprender la utilización del miedo como heurística y del terror como casuística, en un marco de procedimientos de poder y contrapoder. El neoliberalismo se impuso por la violencia, se sostuvo por el consenso.” Dávalos, (2010), p. 19

La economía como discurso de poder.

El pensamiento económico como legitimador de las relaciones de poder del sistema, no se quedó en los productos de la academia, sino que se convirtió en la ideología dominante del sistema: no sólo que disfrazó la realidad, sino que hizo todo lo posible para que la máscara ideológica se mimetice con la realidad. La ideología de los mercados y el correlato de los discursos de la eficiencia, la competitividad, el éxito, han cumplido un rol de colonización ideológica, ratificando desde el pensamiento económico vigente, cuyo objeto político es el de legitimar las modalidades que asumía la acumulación del capital.

La batalla de las ideas

Las nociones de “acumulación por desposesión” que permite explicar y comprender de mejor manera la privatización territorial, no es sólo una propuesta hermenéutica sino también un momento al interior de la lucha de clases; las transformaciones del capitalismo solamente pueden explicarse al interior de la dialéctica de la acumulación, de las relaciones centro-periferia y de las disputas que se generan desde la lucha de clases, en donde las crisis se resolvieron, en una primera etapa, a través de las políticas de ajuste y de reforma estructural.

Imagen tomada con fines ilustrativos de: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQxzZFbK6dsZctUIwDEWdtEOW1PsDrjia6w3w&s

La globalización como discurso de poder.

La creación de la Organización Mundial del Comercio convierte al neoliberalismo en un vasto proyecto histórico, que se legitima y justifica desde el discurso de la globalización y el neoliberalismo.

El discurso de la globalización y se consolida a partir de la caída del muro de Berlín (1989) y del derrumbe de los países del sistema socialista.

El poder y la dominación por consenso necesitan desesperadamente a ese Gran Otro en el cual descargar las culpas de la acumulación del capital. Sin ese otro, el capitalismo no tendría mecanismos legitimantes de su supremacía. Esa deriva de acumulación por desposesión está en la disputa por los territorios y ese gran otro, serán quienes habían habitado desde siempre esos territorios: los pueblos y naciones ancestrales.


Referencias Bibliográficas:


sábado, 4 de octubre de 2025

Industria cultural, ideología y poder.


Historia de las Teorías de la Comunicación.

    La historia de la constitución del campo científico en comunicación en América Latina está profunda y ampliamente marcada por la presencia de esta pareja paradigmática de militantes y científicos de origen europeo (Francia y Bélgica), que renacieron intelectual y políticamente en nuestro continente, en los distantes y cercanos años de 1960. En ese encuentro determinante confluyeron la voluntad de conocimiento sobre el mundo latinoamericano, la aventura intelectual y la necesidad de militancia transformadora en un escenario crucial de cambios sociales, como fue Chile en aquel tiempo.”  - Maldonado Gómez de la Torre. 

Industria cultural, ideología y poder.

La sociología funcionalista consideraba los medios de comunicación, nuevos instrumentos de la democracia moderna, como mecanismos decisivos de la regulación de la sociedad y, en este contexto, no podía sino defender una teoría acorde con la reproducción de los valores del sistema social, del estado de cosas existente. Estas escuelas de pensamiento crítico nos darán las bases históricas sobre las consecuencias del desarrollo de estos nuevos medos de producción y de transmisión cultural. Descritos y aceptados por el análisis funcional como mecanismos de ajuste, los medios de comunicación resultan sospechosos de violencia simbólica y son temidos como medios de poder y de dominación.

Inspirados por un marxismo en ruptura con la ortodoxia, los filósofos de la escuela de Fráncfort, exiliados en los Estados Unidos, se inquietan por el devenir de la cultura desde los años cuarenta. Años más tarde, el movimiento estructuralista nacido en Francia opone al método empirista el redescubrimiento de la ideología.

Theodor Adorno (1903 – 1969), en su estudio sobre los programas musicales en la radio, criticaba el rango de la música y decía que estaba relegada a la condición de aderezo de la vida cotidiana, y denunciaba lo que llamaba «felicidad fraudulenta del arte afirmativo», es decir, un arte integrada en el sistema.

            A mediados de los años cuarenta Adorno y Horkheimer crean el concepto de «industria cultural». Analizan la producción industrial de los bienes culturales como movimiento global de producción de la cultura como mercancía. Los productos culturales, las películas, los programas radiofónicos, las revistas manifiestan la misma racionalidad técnica, el mismo esquema de organización y planificación por parte del management que la fabricación de coches en serie o los proyectos del urbanismo. Cada sector de la producción está uniformizado y todos lo están en relación con los demás.

La industria cultural proporciona en todas partes bienes estandarizados para satisfacer las numerosas demandas identificadas como otras tantas distinciones a las que los estándares de la producción deben responder. A través de un modo industrial de producción se obtiene una cultura de masas hecha con una serie de objetos que llevan claramente la huella de la industria cultural: serialización-estandarización-división del trabajo. La industria cultural fija de manera ejemplar la quiebra de la cultura, su caída en la mercancía. La transformación del acto cultural en un valor destruye su capacidad crítica y disuelve en él las huellas de una experiencia auténtica. La producción industrial sella la degradación de la función filosófico-existencial de la cultura.

Por otra parte, el filósofo Herbert Marcuse (1898 – 1979), en su obra El hombre unidimensional, critica la cultura y la civilización burguesa, las formaciones históricas de la clase obrera y en sus perspectiva, pretende desenmascarar las nuevas formas de dominación política: bajo la apariencia de racionalidad de un mundo cada vez más conformado por la tecnología y la ciencia, se manifiesta la irracionalidad de un modelo de organización de la sociedad que, en lugar de liberar al individuo, lo sojuzga. La racionalidad técnica, la razón instrumental, han reducido el discurso y el pensamiento a una dimensión única que hace concordar la cosa y su función, la realidad y la apariencia, la esencia y la existencia. Esta «sociedad unidimensional» ha anulado el espacio del pensamiento crítico, afirma. Un mundo en el que la instrumentalización de las cosas acaba siendo la de los individuos.

Además, Jürgen Habermas, en su obra El espacio Público, y prosiguiendo con el trabajo de la escuela de Fráncfort y la corriente crítica de Marcuse. Este espacio público se caracteriza como un espacio de mediación entre el Estado y la sociedad, que permite la discusión pública en un reconocimiento común del poder de la razón y de la riqueza del intercambio de argumentos entre individuos, de las confrontaciones de ideas y de opiniones ilustradas. El principio de publicidad se define como aquello que pone en conocimiento de la opinión pública los elementos de información que atañen el interés general. El desarrollo de las leyes del mercado, su intrusión en la esfera de la producción cultural, sustituyen al razonamiento, a ese principio de publicidad y a esa comunicación pública de las formas de comunicación cada vez más inspiradas en un modelo comercial de «fabricación de opinión». Habermas ve una «refeudalización de la sociedad» y con ello asume las exposiciones de Adorno y Horkheimer sobre la manipulación de la opinión, la estandarización, la masificación y la individualización del público. El ciudadano tiende a convertirse en un consumidor con un comportamiento emocional y aclamador, y la comunicación pública se disuelve en «actitudes, siempre estereotipadas, de recepción aislada».

Para estos tres pensadores, todo el potencial emancipador de la ciencia y de la técnica se dedica a beneficiar la reproducción del sistema de dominación y de sometimiento.

Dice Umberto Eco, en Apocalípticos e integrados que E. Shils adopta la distinción entre la cultura superior o refinada, la cultura mediocre y la cultura brutal. La primera, caracterizada por lo serio de sus temas, la importancia de los problemas de que se ocupa, se manera penetrante, coherente y sutil de expresar la riqueza de los sentimientos. La segunda es menos original, más imitativa. Se nutre de los géneros de la cultura superior y tiene los suyos propios, como la comedia musical. La cultura brutal es aquella cuyo contenido simbólico es más pobre y donde hay muy poca creación original. La discusión sobre la cultura de masas está íntimamente ligada a la cuestión de la sociedad de masas, a la que los intelectuales integrados asimilan al final de la sociedad de clases y de los enfrentamientos de clase contra clase. industrial occidental.

En 1962, el sociólogo Daniel Bell lanza el concepto de «sociedad postindustrial» para denominar el advenimiento de la nueva sociedad constituida con las tecnologías de la inteligencia y la industria de la información, materia prima del futuro.

El estructuralismo, una teoría lingüística.

El estructuralismo extiende las hipótesis de una escuela lingüística a otras diciplinas de las ciencias humanas (antropología, historia, literatura, psicoanálisis).

Los métodos fundadores de esta teoría vienen de los discursos sobre lingüística aportados por Ferdinand de Saussure (1857 – 1913) en la Universidad de Ginebra. Para este lingüista suizo, la lengua es una «institución social», mientras que la palabra es un acto individual. Como institución, la lengua es un sistema organizado de signos que expresan ideas: representa el aspecto codificado del lenguaje. La lingüística tiene por tarea estudiar las reglas de este sistema organizado a través de las cuales éste produce sentido. Saussure postula que el lenguaje es segmentable y por tanto analizable. Él soñaba con una ciencia general de todos los lenguajes (hablados o no), de todos los signos sociales. “Se puede percibir una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social, la llamaremos semiología (del griego semeion, signo). Nos enseñaría en qué consisten los signos, qué leyes los rigen”.

Es aquí donde el semiólogo y filósofo estructuralista Roland Barthes (1915 – 1980) retoma el desafío de Ferdinand de Saussure dando esta definición en su propio manifiesto sobre los elementos de la semiología: “La semiología tiene como objeto todo sistema de signos, cualquiera que sea su sustancia, cualesquiera que sean sus límites: las imágenes, los gestos, los sonidos melódicos, los objetos y los complejos de estas sustancias que se encuentran en ritos, protocolos o espectáculos constituyen, si no “lenguajes”, sí al menos sistemas de significación”.

Barthes ordena esos elementos en cuatro secciones: 1) Lengua y palabra; 2) Significante y significado; 3) Sistema y sintagma; 4) Denotación y connotación.

Para el estudio del discurso de los medios de comunicación, dos de estos binomios se revelan especialmente importantes: significante-significado y denotación-connotación. La lengua es un sistema organizado de signos. Cada signo presenta un doble aspecto: uno perceptible, audible: el significante; el otro, contenido en el anterior: el significado. Entre estos dos elementos pasa la relación de significación. En cuanto a la distinción denotación-connotación, el lingüista Algirdas-Julien Greimas (1917 – 1992), retoma esta teoría con distintos términos: «práctica-mítica», y se impone cuando el análisis estructural se esfuerza en aprehender y sistematizar todos los hechos que superan el lenguaje primero o lenguaje de base. (Citado en Greimas, 1966).

Barthes destaca la importancia del «desarrollo de la publicidad, la gran prensa, la radio, la ilustración, sin hablar de la supervivencia de una infinidad de ritos comunicativos que hacen más urgente que nunca la constitución de una ciencia semiológica. En su parte teórica, esboza una teoría semiológica de los «mitos contemporáneos», como los que se encuentran en las comunicaciones de masas, y que él define como lenguajes connotados. Barthes explica cómo el mito parece apoyarse en el lenguaje corriente, de forma que presenta como ‘natural’ a lo que él llamó una especie de monstruo: la pequeña burguesía.

Una escuela francesa

En 1960 se crea el Centro de estudios de las comunicaciones de masas (CECMAS) en la Escuela práctica de altos estudios. Fundado por iniciativa del sociólogo Georges Friedmann (1902 – 1978), representando el primer intento serio de constituir en Francia un medio y una problemática de investigación de la comunicación. Su programa es el análisis de las «relaciones entre la sociedad global y las comunicaciones de masas que se le integran funcionalmente». Pretende remediar el retraso de la investigación francesa en un campo ampliamente dominado por el análisis funcional norteamericano, y la carencia de una perspectiva transdisciplinaria.

Los estudios de Friedmann sobre el trabajo y la técnica lo conducen a dedicarse a los problemas de la civilización técnica, a sus ‘fenómenos de masas’: producción y consumo de masa; audiencia de masa; aparición del tiempo del no-trabajo; generalización del ocio.

En esa región francesa, Edgar Morin (1921) introduce en las referencias francesas el concepto de industria cultural. Reflexiona sobre la importancia que adquieren los medios de comunicación y en los valores de esta nueva cultura. Sus investigaciones se definen como una “sociología del presente” que está interesada en el acontecimiento como revelador sociológico.


Al otro lado, en Milán, se funda el Instituto A.-Gemelli, donde los italianos investigarían a profundidad y de forma más constante que los semiólogos franceses, los fenómenos de la comunicación y de la cultura de masas.

Las investigaciones de Edgar Morin se orientan hacia la cibernética, la teoría de los sistemas y las ciencias de la cognición.

De la lingüística a la antropología estructural.

En el método Anthropologie structurale (1958 y 1973) de Claude Lévi-Strauss expone a los mitos como forma de lenguaje. Los mitos concretos, los mitemas, sólo tienen sentido combinados, a semejanza de los fonemas vocálicos o consonánticos, unidades básicas del lenguaje.

El esquema de toda comunicación presenta seis elementos constitutivos y responde a seis funciones: el destinador determina la función expresiva; el destinatario, la función conativa; el mensaje, la función poética (figuras retóricas); el contexto determina la función referencial; el contacto, la función fática (que verifica la escucha del destinatario; el código, la función metalingüística que trata del lenguaje tomado como objeto (si utilizan el mismo léxico, la misma gramática).

Aparatos ideológicos de Estado y reproducción social.

Los esposos Mattelart, mencionan en su libro: Historia de las Teorías de la Comunicación, que una de las más importantes tendencias del estructuralismo es la relectura de los textos fundadores del marxismo. Donde el filósofo Louis Althusser (1918 – 1990) publica Leer El Capital. Poniendo en marcha una guerra contra la «vulgata marxista», contra todas sus perspectivas y visiones, llamándoles “trampas del humanismo”, cuyo representante en esa época era Roger Garaudy. Althusser quiere demostrar que esta noción pertenece a una problemática premarxista y que está vinculada con una concepción humanista de la sociedad que hace de la libertad un problema de relaciones sociales. 

Althusser destaca la ruptura epistemológica existente entre los primeros textos de Marx y su obra El Capital; en esta obra, Althusser y sus seguidores descubren los conceptos fundadores de una verdadera ciencia de las “formaciones sociales” (estructura, superestructura, relaciones de producción, supradeterminación). En este sistema capitalista, el individuo no es más sujeto de la historia que dueño de sus alianzas en cuestión de parentesco, asienta Mattelart.

En un artículo de la revista La Pensée, en 1970 y repercutiendo en la teoría crítica de la comunicación en Francia y el extranjero, Althusser opone los instrumentos represivos del Estado (ejército, policía) que ejercen una coerción directa, a los aparatos que cumplen funciones ideológicas y que denomina  «aparatos ideológicos del Estado». Estos aparatos significantes (escuela, Iglesia, Medios de Comunicación, familia, etc.) tienen la función de asegurar, garantizar y perpetuar el monopolio de la violencia simbólica, la que se ejerce en el terreno de la representación, disimulando lo arbitrario de esta violencia bajo la cobertura de una legitimidad supuestamente natural. Y gracias a esto, actúa la dominación ideológica: la forma en que una clase con poder (sociedad política) ejerce su influencia sobre las demás clases (sociedad civil).

En esa misma época, Pierre Bourdieu reflexiona acerca de la violencia oculta. Sus análisis de las actitudes y las prácticas culturales se basan en la noción de
habitus, término que designa ese sistema estable de disposiciones que se perciben y se actúan, que contribuye a reproducir con todas sus desigualdades un orden social establecido (citado en Bourdieu y Passeron, 1970). La sociedad o la «formación social» se define como un sistema de relaciones de fuerza y de sentido entre grupos y clases. Para ello, analiza los usos sociales de la fotografía, demuestra cómo una práctica de ocio que, menciona, podría parecer independiente de los códigos de representación dominantes y susceptible de liberar la expresividad de cada uno, significa el triunfo del código y la convención.

El dispositivo de vigilancia.

Por otra parte, Michel Foucault (1926 – 1984), en su obra Les mots et les choses de 1966, propone una “arqueología” de las ciencias humanas: “Una historia que no es la de la perfección creciente de los conocimientos, de su progreso hacia la objetividad, sino más bien la de sus condiciones de posibilidad, la de las configuraciones que dieron lugar a su aparición; en su obra Surveiller et punir, publicada en 1975, opone dos formas de control social: la «disciplina-bloqueo», hecha con suspensiones, prohibiciones, cercas, jerarquías, tabiques y rupturas de comunicación, y la «disciplina-mecanismo», hecha con técnicas de vigilancia a través de la interiorización realizada por el individuo por medio de su exposición constante al ojo del control. La concepción del poder como feudo de los macrosujetos, el Estado, las clases, la ideología dominante, queda desplazada en beneficio de una concepción relacional del poder. Foucault dice que el poder no se conserva ni se transfiere como una cosa: «No se aplica, pura y simplemente, como una obligación o una prohibición, a los que “no lo tienen”; los inviste, pasa por ellos a través de ellos; se apoya en ellos, al igual que ellos, en su lucha contra él, se apoya a su vez en el dominio que él ejerce sobre ellos.» Los científicos sociales afirman así que es necesario dejar de describir los efectos del poder en términos negativos (excluir, censurar, reprimir, enmascarar, esconder, etc.): «De hecho, el poder produce algo real; produce dominios de objetos y rituales de verdad.»

Althusser hablaba de los aparatos y de un Estado abstracto; Foucault se refiere al «dispositivo» y a la «gubernamentalidad». El término dispositivo remite a la idea de organización y de red. Designa un conjunto heterogéneo de discursos, instituciones, estructuras, decisiones reglamentarias, leyes y medidas administrativas, enunciados científicos y proposiciones filosóficas, morales y filantrópicas.

Las tesis de Foucault permiten identificar los dispositivos de la comunicación-poder en su propia forma organizativa. El modelo de comunicación visto como «panóptico», utopía de una sociedad, sirve para caracterizar el modo de control ejercido por el dispositivo televisual: una forma de organizar el espacio, de controlar el tiempo, de vigilar continuamente al individuo y de asegurar la producción positiva de comportamientos. El panóptico – tipo de poder tomado por Foucault del filósofo utilitarista Jeremy Bentham – es esa máquina de vigilancia en la que desde una torre central se puede controlar con plena visibilidad todo el círculo del edificio dividido en alvéolos y donde los vigilados, alojados en celdas individuales y separadas unas de otras, son vistos sin poder ver. Ahora adaptado a las características televisivas que invierten el sentido de la visión al permitir a los vigilados ver sin ser vistos, y que ya no funciona sólo por control disciplinario sino por fascinación y seducción, el panóptico, según Étienne Allemand, se convierte en el «panóptico invertido», dejando a la televisión como «máquina de organización».

Así, Foucault propone analizar lo ordinario del Estado, pensar sus prácticas de adaptación, de ofensiva y de repliegue, sus irregularidades…para despejar coherencias, irregularidades, que son en esencia las «tácticas generales de gubernamentalidad.»

Referencias Bibliográficas:

  • ·     Gómez de la Torre, A. E. (2011). Michéle y Armand Mattelart. Intexto, volumen(33), p. 4 Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5791369
  • ·       Mattelart, M. y Mattelart. A. (1997) 4. Industria cultural, ideología y poder. Historia de las teorías de la comunicación (pp. 51 -56) Barcelona, España: Paidós

 

domingo, 7 de septiembre de 2025

Modelos y Teorías Sociocognitivas de la Comunicación. Paradígmas y Teorías Macro-Sociológicas.


La sociología surge como disciplina científica en el siglo XIX,  de la complejidad de las sociedades americanas y europeas por la evidente problemática social como grupo de estudio.
Ésta revolución se da gracias al cambio en el pensamiento de lo humano y lo social, por el cambio en lo económico, político y jurídico; la Revolución Industrial y economía del mercado; las convulsiones nacionalistas; consolidación del Estado Nación; las primeras dictaduras; el Origen de la sociedad tecnologizada actual; la transformación de lo social al aparecer la masa." (Aguado, 2004, p. 63) Lo que implica a la sociedad como objeto de reflexión y estudio. Se plantea la relación entre el individuo y la colectividad.

Surgen entonces dos ejes correlacionados, dos paradígmas: el paradigma individualista, que se reduce a la fenomelogía del individuo, de lo psicológico y el psicoanálisis social. Implica al individuo, su acción y su intención; por otro lado, el Paradigma Holista, escapa a las voluntades individuales y de decisión racional. Busca desarrollar todas las dimensiones del ser humano. Estructural-Funcioalista de Parsons y Merton. Implica una colectividad, su  estructura y su no intencionalidad o intencionalidad colectiva.
En ese contexto se estudia la estructura y formación de la sociedad de las masas: la sociedad como determinante del individuo. (Aguado, 2004, p.64)

Éstos paradigmas estás condenados a mezclarse. Pues los estudios de comunicación involucran aspectos globales (sistema, estructura, procesos) así como aspectos individuales, acción intencional y racionalidad de los fenómenos sociales. (Aguado, 2024, p.65)

LA ESCUELA DE CHICAGO

Ésta escuela estudia la motivación conductual sobre los medios y el marketing político. Roobert Ezr Park, su dundador, en 1920 concibe a la ciudad como un "laboratorio social", éste observa la dinámica del mestizaje, adaptación e integración grupal.

Ese estudio de lo social e individual, bautizado por Park y Burgess como "Ecología Humana", que estudian las dinámicas de interacción entre grupos sociales.

Es aquí donde Charles Holton Cooley retoma a Ferdinand Tönnies: Gemeinschaft (comunidad) grupo primario, integración íntima y desestructurada con identidad individual - Gesseischatt (sociedad), más formal y estructurado.

La Escuela de Chicago estudia al individuo como máquinas aisladas:

 Individuo = conductismo mecanisista /sociedad=funcionalismo. 

La Escuela de Chicago, Fotografía tomada de: https://historydesign.weebly.com/escuela-de-chicago.html

Donde los procesos sociales de comunicación son a su vez producto y fuente de la diversidad individual, ésto como base de la cultura y lo simbólico, toma al fenómeno comunicativo como forma de interacción social, anticipa teorías sobre efectos de los medios de comunicación de masas. (Aguado, 2024, p. 67)

Como influencia de la Escuela de Chicago surge el Pragmatísmo Norteamericano y La Escuela de la Gestalt. La primera fue una corriente inaugurada por John Dewey, Charles S. Pierce, William James. "Donde la realidad no se da fuera del sujeto, sino que se configura para él a partir de su interacción con ésta" (Aguado, 2024, p.68)

El individuo define al mundo en función de su experiencia, donde la mente, el sujeto y el mundo son procesos de interacción y se constituyen entre sí. Los signos, que definen objetos y su interacción con ellos. Redes de relaciones afectivas y su influecia motivacional.

Del otro lado, La Escuela de la Gestalt surge por Max Wertheimer y Wilhem Wundt. Toma en cuenta el punto de vista del sujeto para comprender a éste y su definición del mundo. (Aguado, 2004. p. 68) La Gestalt como 'configuración' o 'totalidad', como el estudio de la percepción de las frmas, que constituye su leit motiv: "el todo es más que la suma de sus partes". (Aguado, 2024, p.68)

Percibimos una totalidad diferenciada de las formas que posteriormente desglosa sus componentes, donde el proceso activo del sujeto y su percepción implican factores de incidencia en la percepción como base del conocimiento motivacional: la motivación; el contexto; las instrucciones; experiencias y expectativas asociadas; la emoción; la cutura; la singularidad individual.

Por todo lo anterior, surge el catálogo de leyes perceptivas.

  • Ley de la Semejanza: entre elementos, la constitución de la forma.
  • Ley de la Proximidad: entre elementos, la constitución de la forma.
  • Ley de la conclusión de figuras: la percepción de la forma, figuras incompletas o inacabadas.
  • Ley de la contraposición: figura/fondo; el fondo determina la selección de la figura y a la inversa.
  • Ley de la Continuidad: figuras dispuestas a una línea recta o curva abierta son percibidas como parte de una misma forma.
  • Ley de la Simetría: elementos integrados a una organización simétrica que son percibidos como componentes de una misma forma.
  • Ley de la pregnancia: la percepción de la forma aisla composiciones más sencillas y esquemáticas, con equilibrio y armonía.
"Estos procesos individuales y su relación con el entorno social desarrollando la psicología social y el constructuvismo; refina las relaciones lógicas entre estructura y organización = Surge la Teoría de los Sistemas Complejos. Cuestiona el mecanismo y sistematiza los procesos perceptivos e interpretativos, así como estratégias relacionadas con las artes plásticas." (Aguado, 2024, p. 69)

EL INTERACCIONISMO SIMBÓLICO

"...el significado constituye el nexo entre el sujeto humano y el mundo, tanto como el individuo y la colectividad". Acuñado en 1937 por Herbert Blumer como crítica del conductismo Watsoniano y a la significación de las conductas." (Aguado, 2024, p.69) Donde la conducta interna del individuo se relaciona con su medio social. Es diferente al conductismo mecanisista que considera los aspectos externos. Blumer postula que el símbolo permite al hombre responder a la realidad que le rodea. (Citado en Ritzer, 2001: 274)

Los sujetos humanos actúan sobre los objetos de su mundo y en relación con otros sujetos a partir de los significados que estos tienen para ellos. Los significados son producto de la interacción social: procesos sociales de comunicación.

Para Mead, conjunto a Peirce, el signo es el objeto material que desencadena el significado y éste el indicador social que construye la conducta. Los significados se reproducen y transforman en el proceso interpretativo y transforman en el proceso interpretativo del sujeto, donde selecciona, organiza y articula significados en función de la situación comunicativa, sus expectativas y propósitos.
Distinción entre conducta interna y externa donde el individuo es capaz de interactuar consigo mismo (yo social autoconsciente). Los grupos y la sociedad se constituyen sobre las bases de las interacciones simbólicas de los individuos. 

El símbolo hace posible la relación con el mundo material, la relación con la constitución de el otro, la relación y constitución de uno mismo, la ampliación de la recepción del entorno, la capacidad para la resolución de problemas, la capacidad para trascender el tiempo y el espacio, la capacidad para la imaginación y fantasía: acceso a una realidad no sensorial. (Aguado, 2024, p. 70)

Las principales aportaciones del Interaccionismo Simbólico fue la comunicación como intercambio de instrucciones cognositivas. Proceso social que constituye a los grupos e individuos; la observación participante, punto de vsta del sujeto, una interacción simbólica de los individuos.

El Interaccionismo Simbólico en los Estudios sobre Comunicación.

Las dos contribuciones a destacar del IS es que influenciaron el desarrollo de la microsociología (sociología centrada en la interacción individual: la idea del self especular (1) y la idea de la definición de la situación (2).
(1) El sujeto es capaz de interactuar y forjar una imagen coherente de sí mismo: intereses, expectativas, ideas, sensaciones, sentimientos, etc. Aproximado a los Giddens denominó Proyecto reflejo del Yo. (Aguado, 2024, p. 71)
(2) Los sujetos interactúan con sus significados y definiciones de su contexto y los significados de su self especular; definiendo así la situación comunicativa o de interacción. (Aguado, 2024, p. 71)

Fotografía Referencial tomada de:https://newsforumcommunications.com.es/la-teoria-sociologica-del-interaccionismo-simbolico/

Sobre las bases del IS, en los 60's y 70's, el sociólogo Ervin Goffman desarrolla su Teoría de la Interacción de Actores. A Goffman le interesaban los ritos de interacción, patrones aprendidos y llevados al día a día analizados a partir de la dramaturgia (escenarios, actores, roles, etc. ) (Aguado, 2024, p.71)

Divide su modelo de interacción social en regiones anteriores o "escenarios", donde el sujeto interactúa bajo la observación del otro (fachada); y en regiones posteriores o "bastidores" donde los roles constituyen su espacio íntimo o de relajamiento.

Para Goffman, el yo reflejo es más producto de la interacción social que de la propia intervención del sujeto. (Aguado, 2024, p. 71) Donde el marco es la situación donde los participantes desarrollan y reconocen sus rituales de interacción. Cada "actor" o interlocutor asume uno o varios roles en el proceso de la imagen que desean proyectar a otros. Parte de los roles y expectativas de comportamiento y de ahí, aplica su modelo dramatúrgico a la interacción. 
Goffman sugiere que también el contexto adquiere significado y comunican: constituyen y son objeto de intercambio simbólico. (Aguado, 2024, p. 71).

TEORÍA DE LA ACCIÓN COMUNICATIVA DE J. HABERMAS
La macro-sociología y la herencia de la Escuela de Frankfurt..

"...mientras algunos autores consideran a la comunicación como un tipo de acción social, otros consideran que toda acción social es comunicación: como instrucción y como producción coordinada de sentido". (Aguado, 2024, p.73)
Este debate en torno a la comunicación y la acción social tiene polémica bajo las teorías de Jürgen Habermas y Niklas Luhmann; Jürgen como heredero de la tradición intelectual de la escuela de Frankfurt y Niklas como renovador de las tesis estructural-funcionalista y sistémicas de Parsons. (Aguado, 2024, p.73) 


Jürgen Habermas. Fotografía tomada de: https://www.philosophica.info/voces/habermas/Habermas.html

La Teoría postula la importancia cognitiva del lenguaje y del interaccionismo simbólico; la importancia reflexiva del sujeto en IS desarrolla una teoría de la acción social: análisis crítico de acciones del contexto social, donde la verdad racional se relaciona con las bases de lo social. La sociedad es posible porque entendemos al mundo de maneras parecidas: podemos coordinar nuestras acciones. (Acuerdo intersubjetivo.) La sociedad es posible porque podemos organizar y evaluar nuestras acciones y las de los demás: idea de regla. (Tradición de Rousseau sobre el contrato social.) (Aguado, 2024, p.73)

Esa idea de regla se establece desde el interior gracias a la acción comunicativa. Habermas traza una tipología de la acción social, donde la acción comunicativa es orientada al entendimiento: producción de concenso. Entendimiento y concenso = acción comunicativa en la acción social y la acción con arreglo a fines: acciones directas sometidas a critero de eficacia: expectativas y resultados. (Aguado, 2024, p. 74)

Para Habermas los actos comunicativos constituyen actos de habla (usos del lenguaje), él toma la idea del "acto del habla" de Searle y Austin y la relaciona con la idea de "juegos del lenguaje" de Wittgenstein basadas en la 'regla'. El lenguaje es una acción y el acto básico lingüístico, la unidad básica de comunicación, donde ese acto tienen un uso cognitivo y un uso comunicativo del lenguaje:

 Acción instrumental = contexto de la experiencia; 
Acción comunicativa = contexto del discurso 
Acciones estratégicas = contexto del discurso y la experiencia. Supone una doble estructura de la realidad humana, el mundo de los objetos (experiencia) y el mundo del lenguaje (discurso).

El mundo social y de las cosas dependen y se corelacionan con el lenguaje, el conocimiento y la acción. (Aguado, 2024, p. 75)

Toda comunicación social está condicionada de validez racional que presupone:
  • Verdad: dan a entender o refieren experiencia.
  • Adecuación: someterse a reglas comunes del acto comunicativo, entenderse.
  • Veracidad: intención comunicativa veraz.
  • Inteligibilidad: presupone que el acto comunicativo se entiende con claridad.
LA TEORÍA DE LOS SISTEMAS SOCIALES DE NIKLAS LUHMANN


Niklas Luhmann. Fotografía tomada de: https://sociologiac.net/2011/04/04/niklas-luhmann-y-la-innovacion/

Bajo estructuras y procesos sobre el individuo, Niklas desarrolla su teoría con tres referentes teóricos: la Sociología-Funcionalista de Talcott Parsons; la Teoría General de Sistemas de Ludwing Von Bertalanffy y la cibernética y la Teoría de los Sistemas autopoéticos de Maturana y Valera.

Los sujetos son sistemas: instancias con capacidad de cambio constante. (Aguado, 2024, p. 77), concibe sujetos globales: instituciones, grupos, empresas = sujeto social. Rechaza que la totalidad social esté sometida a finalidad. Para Luhmann, todas las acciones son comunicativas.

La Sociedad como Sistema Autopoiético
La autopoiesis es un rasgo específico de los sistemas elaborado por los biólogos Maturana y Valera. Se compone del griego autos (sí mismo) y poiesis (producción-creación).
Es la autoreproducción de un sistema en la que éste crea su propia estructura y elementos que le componen; modo de operar de los sistemas que se autoproducen con un modo característico de autoreproducción: la vida, la consciencia y la comunicación; Niklas distingue tres tipos de estos sitemas: vivos, psíquicos y sociales. Por tanto, para Niklas, la comunicación es un sistema autopoético que permite a la sociedad autoreproducirse. (Aguado, 2024, p. 77)

Desde el punto de vista de Luhmann, la sociedad es un sistema bajo un proceso social que interactúa entre subsistemas sociales, que produce a su vez nuevas funciones y subsistemas especializados en ellos. El sistema social es un orden de relaciones internas (subsistemas) y externas (sistema/entorno), el sistema social es dinámico, cambiante, de complejidad creciente. (Aguado, 2024, p.77)

En ese proceso de 'mitosis' o aparición de subsistemas en el interior del sistema social, Luhmann distingue tres tipos de diferenciación dentro de éste:
  1. Diferenciación Segmentaria: grupos sociales con identidades diferenciadas.
  2. Diferenciación Funcional: aparecen nuevas estructuras sociales dentro del sistema que adquieren funciones y que originan nuevos subsistemas.
  3. Diferencia Dinámica: La evolución de estos nuevos subsistemas genera cambios = nuevos procesos de segmentación = nuevos segmentos = nuevas estructuras = nuevas funciones = nuevos subsistemas ...n.
Luhmann considera que las sociedades desarrolladas poseén subsistemas básicos como: subsistema político, jurídico, económico, científico, educativo, religioso, de mass-media. Dode la sociedad es el sistema de todas las comunicaciones posibles y ésta logra que el sistema social evolucione y se autoreproduzca. (Aguado, 2024, p.78)

La Comunicación en el sistema social conjunta distinciones y selecciones posibles operadas por sistemas y subsitemas: tiene una triple dimensión.
  • Selección de Adaptación: supone la aceptación o rechazo del contenido/información comunicado.
  • Selección de la Notificación: informa sobre el tipo de información o contenido seleccionado = metacomunicación.
  • Selección de Contenido Informativo: distingue entre información y ruido: selecciona sólo información relevante.
Donde supone que la idea de comunicación elige, comparte y comprende. Dentro de la estructura sistémica de la comunicación, como la información y el mensaje, Luhmann considera estos factores:

Medios de Comunicación Social:
  • Focaliza organización de procesos
  • El lenguaje
  • Tecnologías y Medios de Comunicación de Masas
  • Medios de Comunicación simbólicamente generalizados (dinero, amor, poder y verdad.) (Aguado, 2024, p. 80)
Código:
  • Esquema general de organización de sentidos (o diferencias y relaciones)
  • Todo cambio de sentido en la estructura del código es ruido para el sistema. (Aguado, 2024, p.79)
Expectativa de Éxito:
  • Éxito
  • Organiza Relaciones sucesivas
  • Introduce finalismo intencional
Para Luhmann, la comunicación es diferente a una transmisión de contenidos semánticos, la comunicación es un modo característico de organización de la evolución de los sistemas sociales. (Aguado, 2024, p. 80) Para él, el mass-media surge como un subsistema emanado de  la diferenciación funcional en las sociedades complejas contemporáneas. El subsistema de los medios de masas surge por la dificultad de interacción entre los cada vez más subsistemas sociales, a su complejidad y a sus interacciones posibles y/o necesarias.

LA ESCUELA DE PALO ALTO (DILEMA DE ACCIÓN/CONDUCTA)

Acción Social = Comunicación = Acción orientada a influir en el otro, trnasmitiendo información, conocimiento (contenido, significado). Posee una extensión del enfoque clásico:
  •  Actos expresivos: dirigidos a transformar la conducta del sujeto = la comunicación los desarrolla.
  •   Actos ejecutivos: dirigidos a transformar el entorno del sujeto = acción social desarrolla actos ejectivos.
"El Colegio Invisible" o la escuela de Palo Alto se configura en los 60's por Beterson, Ruesch, Bearin, Jackson, Watzlawick... psicólogos y antropólogos disconformes con el modelo de comunicación de Shannon y Weaver. (Aguado, 2024, p.82)

Proponen su teoría de la comunicación humana: un estudio de las situaciones concretas de interacción comunicativa. (Aguado, 2024, p. 82) Su enfoque parte de tres conceptos tomados de Gregory Baterson: El interés de la pragmática de la Interacción Humana, La Idea de doble vínculo y La Idea de deutetoaprendizaje (aprender a aprender). En el primero, es un análisis de consecuencias concatenadas en las interacciones sociales; la idea del doble vínculo propuesta por Beterson y Ruesch como una patología comunicacional a menudo causa de la esquizofrenia. Paradojas irresolubles entre los niveles de la comunicación y la metacomunicación.

    -¡Sé espontáneo! (Se imposibilita al interlocutor aquello que se le ordena por el mero hecho de ordenárselo.)

La metacomunicación es el proceso mediante el que el deuteroaprendizaje es posible. La Escuela de Palo Alto concibe a la comunicación como un proceso: Sistema Dinámico de Relaciones entre actores. La comunicación es la conducta humana por excelencia. (Aguado, 2024, p. 83)
La Teoría de la Comunicación Humana incorpora conceptos de otras teorías, la Teoría General de Sistemas y la Cibernética (sistema, función, estructura, relación, Feed-back, circularidad, etc.) que parten de axiomas necesarios y fundamentales para el estudio de la comunicación humana.
  1. No se puede no comunicar (metacomunicación). Toda conducta humana es comunicación.
  2. Niveles de contenido y de relación: dos funciones de la comunicación humana: Función Referencial, que se refiere al objeto y se concreta en el contenido del mensaje (lo que decimos acerca de las coas) y una Función Conativa: expresa las relaciones entre los objetos y el acto de comunicar, una comunicación que afecta o incluye = metacomunicación. 
  3. Puntuación de la Secuencia de Hechos: serie de intercambios en los que los participantes organizan los patrones de interacción; de modo que establecen iniciativas, reacciones, puntos significativos, ritmos de intercambio, etc. Afecta al significado del mensaje y a la interpretación global de la situación comunicativa. 
  4. Comunicación Digital y Análoga. Lenguajes computacionales (analógico y digital) y los lenguajes humanos (natural y formal). Donde la Comunicación Digital tiene potencial sintáctico, ausencia de ambigüedad y la presición de sus definiciones (sintaxis = lógica / articulación de significados = semántica.) Potente en contenido; la Comunicación Análoga posee sintaxis frágil y admite ambigüedades e impresiciones. Potente en el nivel de relación. (Aguado, 2024, p. 84)
La Escuela de Palo Alto concluye:
  • La Comunicación es una conducta: no hay conductas humanas no comunicativas.
  • El individuo no comunica, participa en una comunicación.
  • La Comunicación existe en múltiples niveles.
  • La Comunicación es siempre recursiva = metacomunicación. (Aguado, 2024, p. 85)
EL PANCOMUNICACIONISMO Y LA HERENCIA DEL INTERACCIONISMO SIMBÓLICO

La Escuela de Palo Alto plantea un nexo entre el IS y la Teoría de Sistemas.

Del IS toman la consideración relacional y complementaria del self: el YO se construye en la IS y no es posible entenderlo sin el otro y al revés.

De la Teoría de Sistemas incorpora la interpretación comunicativa como sistema, como un todo organizado compuesto por elementos (sujetos, mensajes, identidades, significados), dotado de contexto (entorno), de historia (su evolución, etc.)

Para ello, todos los elementos y acontecimientos de la interacción comunicativa adquieren sentido si influyen en ella. (Aguado, 2024, p. 86)




Referencias: 

  •     Aguado, J. M. (2004) Modelos y Teorías Sociocognitivas de la Comunicación. La Comunicación en Clave Macro. En Aguado, J. M. Introducción de la información y Comunicación (pp. 63-83) Murcia, España. Universidad de Murcia.

Los estudios culturales. El mapa incómodo de un relato inconcluso.

“El potencial que poseen las palabras de ser modificadas por los individuos puede ser muy considerable, pero siempre es limitado. Puesto q...